Mensajero Espírita

Grupo de Estudios Avanzados Espíritas
http://www.geae.inf.br
Fundado en 15 de octubre de 1992
Boletín mensual con distribuición Electrónica

"Porque no hay fe inalterable sino la que puede mirar frente a frente a la razón en todas las edades de la humanidad"
Allan Kardec, cap. XIX, El Evangelio Según El Espiritismo


Año 01 - Número 2 - 2001           1 de febrero de 2001

Sumario

Textos

Preguntas

Noticias



Textos

¿EXISTE DIOS?, Amalia Domingo Soler, España


Articulo de la revista "La Luz del Porvenir" - que Amalia dirigió durante los años de 1879 al 1899 - transcrito del livro "La Luz del Porvenir". Este livro es una colección de los mejores articulos escritos por ella y que fue organizado por el "Centro Espírita La Luz del Camino" de Orihuela (Alicante - España) y editado por la "Editora Allan Kardec" de Málaga (España).[1]

    Hay quien pregunta si existe Dios. Pues la Creación dice que ¡Sí!, y cada escuela lo define a su manera.

    La teología pinta un Dios pequeño al alcance de la idea del hombre, y el racionalismo, en cambio, dice que Dios es la alma de la Creación, que no se le puede definir, que solo la ciencia podrá comprender algo de la divina causa.

     El Universo no tiene principio[2] ni fin conocido por el Espíritu, porque el principio y el fin es el Dios mismo.

    Los espiritistas creemos que el Espíritu es como un libro blanco cuando Dios los crea, y el progreso es el encargado de escribir sus páginas.

    Dios ha creado los mundos del trabajo, no los mundos del dolor.

    El espíritu es puro en su origen, porque Dios no puede hacer nada imperfecto, y se este Espíritu al ser creado fuese a habitar en los mundos de luz,

    ¡Donde la vida es una sonrisa !
    ¡Donde la penalidade no se conoce !
    ¡Donde el organismo está libre  de dolencias, y el alma de remordimientos !
    ¡Donde la inteligencia del Espíritu abarca con una mirada todo cuanto se pueda saber en millones de existencias !

    Si el alma al ser creada la dejasen es ese edén, ¿Qué mérito tendría la virtud ? ¿ Qué valor tendría su talento si el amor y la ciencia alfombraram su camino de flores, como en los cuentos de hadas ? ¿ Qué vida sería la de estos seres sin haber conocido el dolor ?.

    ¡Sin saber lo que vale una lágrima, no se sabe apreciar una sonrisa !

     ¿ Como vivirían estas generaciones sin haber experimentado una contrariedad en esa contemplación seráfica sin recuerdos y sin aspiraciones ?

    ¡ La vida sin deseo dejaría de ser vida ! ¡ Vivir sin ansiedad no es vivir ! porque el tiempo es la ansiedad de los siglos, que siempre corre buscando un más allá.

    La vida de perfecta satisfacción es pobre, ¡ Falta en ella la lógica !, ¡ El incentivo del trabajo !, ¡ El deseo de lo desconocido !, ¡ La sed de la ciencia !, ¡ La sed del infinito !.

    El Espíritu no ha nacido para la contemplación estática, ha recibido la inteligencia para utilizarla, para que le sirva de intermediaria entre Dios y él, por esto, los espiritistas creemos muy posible que el alma entró en la lucha de la vida semejante al niño (en su inocencia) , con completa libertad de acción y rudimentaria inteligencia, el niño de la Tierra tiene una vida en sus primeros años apropriada a sus conocimientos y al desarrollo de sus fuerzas; pero como en el hombre hay un principio de origen divino, porque su Espíritu es un átomo luminoso desprendido de la aureola de Dios, el hombre lleva en sí el germen del progreso, y no necesita más que la varita mágica del trabajo le ayude en su empresa, y antes que todo, adquirir cierta sensibilidad, que hace sentir el hambre, la sed, el frío y el calor, y tener necesidad de otro ser para compartir las horas de su vida, y en este lento desarrollo, el alma, educada por ella misma, va mejorando la condición de su existencia y engrandece su esfera de accíon, y el ser humano llegó a ser un hombre civilizado comprendiendo la belleza de la Creación. En este supuesto no es ningún absurdo creer que al dejar su envoltura, y al encontrarse frente a frente consigo  mismo pida nueva luz para iluminar su camino y mundos mejores para colonizarlos.

    La vida así tiene un objeto racional, tiene una tendencia a la perfección. Tiene un desarrollo que guarda armonía con las leyes de la Creación porque los árboles primero se cubren de hojas, después de flores, y por último dan el fruto, y todo tiene su tiempo fijo y su periodo determinado. ¿ Por qué no ha de tenerlo el progreso del Espíritu ? ¿ Por qué éste ha de vivir sin el progreso del trabajo ?
La misma naturaleza nos enseña que el trabajo es la ley de la vida, que todo tiene su desenvolvimiento laborioso; por lo tanto, creemos los espiritistas que su progreso ha sido obra de siglos.

    Nosotros no estamos por la teoría de la gracia; somos partidarios de la teoría de la justicia. Creemos que lo que no se gana no se obtiene, y encontramos más razonable el trabajo incesante del Espíritu que la perfección del alma con un goce sin recuerdos; y además que la vida misma, y las diversas aptitudes intelectuales que vemos en los hombres, los genios precoces, las inteligencias gigantes que de vez en cuando aparecen como fugaces meteoros, todo demuestra que el alma viene de muy lejos, que no ha comenzado a vivir ahora, y por último, la comunicación de los espíritus ha venido a decirnos el porqué somos libres pensadores, y es que las generaciones del siglo XIX se compone en su mayor parte de los reformadores de pasados siglos.

    Los hereges de ayer somos los racionalistas de hoy, y encontramos por medio de la comunicación ultra-terrena una ley de continuidad. Así el Espiritismo tendrá sus escollos porque es una escuela que no ha sido bien estudiada, y de la cual podrá apoderarse algunos pobres charlatanes. ¡ De qué no se apodera la vulgaridad !.

    Pero comentada y analisada como debe analizarse, se encuentra en ella la lógica, la razón y la verdad.

    Observamos que cierto número de Panteístas admiten que el alma, tomada al nacer de el todo universal, conserva su individualidad durante un tiempo indefinido y que vuelve a la masa después de haber llegado a los últimos grados de perfeccíon. Las consecuencias de esta creencia de la doctrina Panteísta propiamente dicha; resulta perfectamente inútil tomarse el trabajo de adquirir algunos conocimientos, cuya conciencia ha de perderse después de un tiempo relativamente corto; si el alma se resiste generalmente a admitir semejante concepción, cuánto mayor no sería su pena pensando que en el momento que llegase al conocimiento y a la perfección suprema, sería el que fuese condenado a perder el fruto de todos sus trabajos, perdiendo su individualidad.

    Pasamos a la doctrina dogmática: El alma independiente de la materia es creada según ella al nacimiento de cada ser, sobrevive y conserva su individualidad después de la muerte; desde este momento, su suerte queda irrevocablemente fijada, sus progresos ulteriores son nulos y por consecuencia intelectual y moralmente es para toda la eternidad lo que era durante la vida; siendo los malos condenados a castigos irremisibles en el infinito, resulta que el arrepentimiento les es completamente inútil, pareciendo que Dios se niega a concederles la posibilidad de reparar el mal que han hecho. Los buenos son reconpensados por la visión y contemplación perpetua de Dios en el cielo. La Creación de ángeles o almas privilegiadas exentas de todo trabajo para llegar a la perfección no tiene ningún sentido. Esta doctrina deja sin solución los graves problemas siguientes:

  • ¿ De donde proceden las disposiciones innatas, intelectuales y morales que hacen que los hombres nazcan buenos o malos, inteligentes o idiotas ?
  • ¿ Cuál es la suerte de los niños que mueren en edad temprana ?
  • ¿ Por qué entran en la bienaventuranza sin aquel trabajo a que están sujetos otros durante largos años ?
  • ¿ Por qué son recompensados sin haber podido hacer el bien, o privados de perfecta dicha sin haber hecho el mal ?
  • ¿ Cuál es la suerte de los cretinos y de los idiotas que no tienen conciencia de sus actos ?
  • ¿ Como se justificam las miserias y las enfermedades nativas no siendo resultado de la vida presente ?
  • ¿ Cuál es la suerte de los salvajes y de todos los que forzosamente mueren en el estado de inferioridad moral en que se hayam colocados por la misma naturaleza, si no le es dado a progresar ulteriormente ?
  • ¿ Por qué ha de crear Dios almas más favorecidas unas que otras ?
  • ¿ Por que llama a Sí prematuramente a los que hubieran podido mejorarse si hubieran  vivido más, supuesto que no les es permitido progresar después de la muerte ?
  • ¿ Por que há de crear Dios ángeles, llegados sin trabajo alguno a la perfección, mientras que otras criaturas están sometidas a las mas duras pruebas, en las que tienen más probabilidades de sucumbir que de salir victoriosas, ? etc.

    DOCTRINA ESPÍRITA. El principio inteligente es independiente de la materia, el alma individual preexiste y sobrevive al cuerpo. Todas las almas son creadas sencillas e ignorantes y están sometidas al progreso indefinido. No hay criaturas privilegiadas ni más favorecidas unas que otras; los ángeles son seres que han llegado a la perfección después de haber pasado como las otras criaturas, por todos los grados inferiores. Las almas o espíritus progresan más rápidamente en virtud de su libre albedrío mediante el trabajo y su buena voluntad. La vida espiritual es la normal; la vida corporal es una fase temporal de la vida del Espíritu, durante la cual reviste momentáneamente una envoltura material de la que se despoja al morir.

    El Espíritu progresa en estado corporal y en estado espiritual. El corporal es necesario al Espíritu hasta que ha alcanzado cierto grado de perfección; en él se desarrolla por el trabajo al que le obligan sus propias necesidades y adquiere conocimientos prácticos especiales. Siéndole insuficiente una sola existencia corporal para adquirir todas las perfecciones vuelve a tomar un cuerpo tan a menudo como le es necesario y vuelve cada vez con el progreso alcanzado en las existencias anteriores y en la vida espiritual. Cuando ha adquirido en un mundo todo lo que en él puede, la caridad pasa a ser guía de otros seres necesitados, o bien ir a otros más adelantados moral e intelectualmente menos materiales y así sucesivamente hasta la perfección de que es
susceptible la criatura.

    El estado feliz o desgraciado de los espíritus es inherente a su estado moral, el castigo es consecuencia de su perseverancia en el mal, en él se castigan por sí mismos; pero nunca les es cerrada la puerta del arrepentimiento, y pueden queriéndolo, entrar nuevamente en el camino del bien y llegar con el tiempo a todos los progresos.

    Los niños que mueren en edad temprana pueden estar más o menos adelantados porque han vivido ya anteriores existencias en las que han podido hacer el bien o cometer malas acciones. La muerte no les libra de las pruebas que han de sufrir, y en tiempo oportuno dan comienzo a una nueva existencia en la Tierra o en mundos superiores, según su grado de elevación.

    El alma de los cretinos e idiotas es de la misma naturaleza que las de los otros encarnados; a menudo es superior su inteligencia, y la insuficiencia de medios en que se haya para entrar en relación con sus compañeros de existencias les hace sufrir como a los mudos el no poder hablar. Los cretinos abusaron de su inteligencia en anteriores existencias y para expiar el mal que cometieron han aceptado voluntariamente el verse reducidos a la impotencia.

    Ahora preguntamos nosotros: ¿Cuál de estas tres doctrinas es más lógica?

    El Panteísmo, perdiéndose nuestra individualidad en todo el Infinito. El dogma religioso con su vida microscópica, que para cuatro segundos de existencia, tiene un eterno castigo o una perpetua bienaventuranza. O el Espiritismo con su vida indefinida, con su eterno progreso, pudiendo cada Espíritu formarse su porvenir porque tiene ante si la etemidad ¿Qué es más consolador? Decirle al hombre ¡Trabaja y espera ! O negarle al pecador toda esperanza.

    Creemos en un solo Dios, inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas, infinito, incomprensible en su esencia, inmutable, inmaterial, Omnipotente, soberanamente justo, bueno y misericordioso.

    Creemos que Dios ha impuesto a la Creación una ley inalterable: El Bien.

    Creemos que se debe adorar a Dios amando y practicando el bien, y para ello no hay necesidad de templos ni de sacerdotes, siendo su mejor altar el corazón del ser virtuoso, y su mejor culto una moralidad intachable.

    Dios no exige que el hombre profese determinada religión, sino que sea humilde y sobre todo que ame a su prójimo como así mismo. Creemos en la existencia del alma o Espíritu, ser inmaterial, inteligente, libre de sus acciones y estrictamente responsable de ellas ante Dios; en la inmortalidad del alma; que cada Espíritu es premiado o corregido según sus obras; que las penas nunca son eternas; y que Dios acoge siempre bondadosamente al Espíritu que se arrepiente apartándose del camino del mal; que en el Espacio hay infinidad de mundos habitados por seres pensadores, sometidos como nosotros a la ley del progreso infinito que conduce a Dios.
Creemos que el Espíritu antes de alcanzar la bondad eterna, puede elevarse o detenerse en jerarquía según su albedrío, pero no puede retroceder ni sufrir una retrocreación, es decir, no puede transformarse su esencia en otra inferior.

    Por último, el Espiritismo como ciencia consagrada a los transcedentales estudios de la verdad suprema, está llamado a regenerar el mundo, inculcando en el corazón de los hombres las sublimes verdades que enseña, mientras la ciencia y la razón no pronuncien otro credo religioso más en armonía con la grandeza de Dios; en tanto llegue ese día, seremos cristianos - espiritistas y racionalistas, veremos en Dios la causa primera, en la ciencia su eterna manifestación, y en la razón humana la síntesis del progreso universal. Así que el cumplimiento de la ley es la caridad; y teniendo este conocimiento, es ya hora
de levantarse del sueño.

    La noche ha pasado y ha llegado el día: echemos, pues, las obras de las tinieblas y vistámonos las armas de la luz. Estas son las armas que quiere usar el Espiritismo: la mansedumbre, la caridad y la ciencia: tres palabras distintas y un solo pensamiento: amar a Dios Creador del Universo, que comprende todos los seres animados e inanimados, materiales e inmateriales.
Los seres materiales constituyen el mundo visible o corporal, y los inmateriales el invisible o espiritista, es decir, el de los espíritus, cuya destrucción a consecuencia de la muerte, los constituye nuevamente en libertad.

    El hombre tiene dos naturalezas: por el cuerpo, participa de la naturaleza de los animales cuyos instintos tiene, y por el alma, participa de la naturaleza de los espíritus.

    El lazo o periespíritu que une el cuerpo y el Espíritu es una especie de envoltura semi-material. La muerte es la destrucción de la envoltura más grosera; pero el Espíritu conserva la segunda que le constituye un cuerpo etéreo, invisible para nosotros en estado normal y que puede hacer visible accidentalmente, y hasta tangible, como sucede en el fenómeno de las apariciones.

    Así pues, el Espíritu no es un ser abstracto e indefinido que solo puede concebir el pensamiento, sino un ser real que es apreciable en ciertos casos por los sentidos de la vista, del oído y del tacto.

    No pertenecen perpetuamente al mismo orden, sino que todos se perfeccionan pasando por los diferentes grados de jerarquía Espírita. Este perfeccionamiento se realiza por medio de la reencarnación, impuesta como expiación a unos y como misión a otros. La vida material es una prueba que deben sufrir repetidas veces hasta que alcanzan la perfección absoluta, una especie de depuratorio del que salen más o menos purificados.

    Al abandonar el cuerpo, el alma vuelve al mundo de los espíritus, de donde había salido, para tomar una nueva existencia material, después de un espacio de tiempo más o menos prolongado, durante el cual se encuentran en estado de Espíritu errante.
Los espíritus encarnan siempre en la especie humana, y sería erróneo creer que el alma o Espíritu pueda encarnarse en el cuerpo de un animal.

    El alma era individual antes de la encarnación y continúa siéndolo después de separarse del cuerpo.

    A su vuelta del mundo de los espíritus, el alma encuentra en él a todos los que conoció en la Tierra, y todas sus existencias anteriores se presentan a su memoria con el recuerdo de todo el bien y de todo el mal que ha hecho.

    Los espíritus encamados pueblan los diferentes globos del Universo.

    Los espíritus desencarnados no ocupan una región determinada y circunscrita, sino que están en todas partes, en el Espacio y a nuestro lado, viéndonos y codeándose incesantemente con nosotros. Forman una población invisible que se agita a nuestro alrededor.

    Los espíritus ejercen en el mundo moral y hasta en el físico una acción incesante; obran sobre la materia y el pensamiento, y constituyen uno de los poderes de la naturaleza, causa eficiente de una multitud de fenómenos inexplicados o mal explicados hasta ahora, y que solo en el Espiritismo encuentran solución racional.

    Las relaciones de los espíritus con los hombres son constantes, los espíritus buenos nos excitan al bien, nos fortalecen en las pruebas de la vida y nos ayudan a sobrellevarlas con valor y resignación. Los espíritus malos nos excitan al mal y les es placentero vemos sucumbir y equipararnos a ellos.

    Las comunicaciones de los espíritus con los hombres son ocultas u ostensibles. Tienen lugar las comunicaciones ocultas por medio de la buena o mala influencia que ejercen en nosotros sin que lo conozcamos. A nuestro juicio toca distinguir las buenas de las malas inspiraciones. Las comunicaciones ostensibles se verifican por medio de la escritura, de la palabra o de otras manifestaciones materiales, y la mayor parte de las veces por mediación de los médiums que sirven de instrumento a los espíritus.

    La moral de los espíritus superiores se resume como la de Cristo en esta máxima evangélica: hacer con los otros lo que quisiéramos que a nosotros se nos hiciese, es decir, hacer el bien y no el mal. En este principio encuentra el hombre la regla universal de conducta para sus más insignificantes acciones.

    Nos enseñan también que no hay faltas irremisibles que no puedan ser borradas por la expiación. El medio de conseguirlo lo encuentra el hombre en las diferentes existencias que le permiten avanzar según sus deseos y esfuerzos, en el camino del progreso y hacia la perfección que es su objeto final.

    Todo vive en la Creación sin cesar un segundo de relacionarse cuantos elementos germinan en ella, unos con otros, cual plantas trepadoras, los acontecimientos se enlazan los más pequeños a los más grandes, y todo desempeña su cometido, desde el microscópico infusorio hasta el pontífice de nuestro sistema planetario, el planeta Saturno.

    ¡ Cuanto más consolador es lo que dice Kardec ! que los espíritus viven con nosotros tomando parte en nuestras alegrías y en nuestras tristezas; nos animan, nos inspiran, y nuestras simpatías y nuestros amores se perpetúan por una etemidad; y así ningún trabajo queda incompleto, pues lo que hoy se interrumpe por la crisis de la muerte, mañana se continúa en otras existencias.

    El Espiritismo llena la gran necesidad que tiene el hombre de vivir siempre, y su creencia le hace falta para conformarse con esta vida, al parecer efímera, y lástima es que el antagonismo de sectas la revistan con el ropaje del ridículo, ¿ Y todo por qué ? porque decimos que Dios es grande, que es misericordioso, y que no puede condenar a sus hijos eternamente, y demostrarnos con hechos que la ciencia conocida es una parte Infinitesimal del gran todo de la ciencia que rige las leyes universales.

    Antigua manía es la de negar lo que se ve claramente, o lo que nuestra limitada inteligencia no comprende, y luego los hechos han demostrado que la creencia más combatida ha sido la más cierta.

    Léanse las obras de Kardec, léanse los volúmenes escritos por Flamarión, por Pezzani, por Torres - Salanot, por Amigó y tantas y tantas obras que se han escrito sobre Espiritismo, estúdiense bien su tendencia sin prevención y verá todo el que quiere ver que el Espiritismo es el racionalismo religioso que busca el porqué del porqué; que no se contenta con ver morir a un genio, tributarle honores y levantarle estatuas que el tiempo destruirá mañana.

    Quiere algo más duradero, más real, más positivo, más lógico, más en armonía con la misericordia y la grandeza de Dios, y por esto exclama:

    ¡ Todo se disgrega en la tumba !
    ¡ Todo muere al morir el hombre !
    ¡ Nada queda de su virtud y su ciencia !
    ¡ Es acaso la vida fragmento de una historia sin prólogo ni epílogo!

    ¿ Y este noble deseo, esta santa aspiración, esta sed de inmortalidad puede ser nociva al progreso de los pueblos porque muchos espiritistas no se contentan con las fábulas de la religión ?. El que tal crea carece de sentido común.

    Creemos que lo que no está basado en la moral más pura, no tiene razón de ser, y toda la sabiduría es letra muerta si los sabios no consiguen mejorar las costumbres de los pueblos.

    De nada sirven las academias y los ateneos si antes no se crean escuelas de instrucción gratuitas y obligatorias; para que las masas populares se instruyan y se moralicen.

    El Espiritismo quiere la reforma social, y no pretende levantar la gran fábrica del adelanto comenzando por hacer la veleta de la torre, quiere principiar por los cimientos, por esto anticipa la moral a la sabiduría, porque donde no hay moralidad no hay verdadero progreso.

    El hombre que no sabe mejorar sus costumbres no podrá nunca mejorar la sociedad, y el Espiritismo no quiere una vida artificial, quiere la realidad del bien.

    La humanidad de la Tierra en sentido intelectual adelanta fabulosamente y en el orden moral (si bien no está al mismo nivel), con todo, ¡Cuán distinto es el hombre de hoy del hombre de ayer !. Preguntemos al pasado, y legiones de mártires se levantarán de sus tumbas para decimos que ayer en el mundo solo imperaban los poderes, la guerra como razón y el fanatismo como ley, la fuerza bruta para el cuerpo y la fuerza bruta para el alma.

    Hoy si bien no ha concluido la guerra, tiene sus intervalos, esto es innegable; hoy los hombres discuten y a veces se entienden; y en cuanto a las creencias religiosas pasó el horror del absolutismo.

    ¡ Cuán bien dice San Pablo ! La caridad es la primera de todas las virtudes, y el Espiritismo tan combatido, tan ridiculizado solo aspira a que se amen unos a otros.

    ¿ No deben atribuirse a la falta de toda creencia el relajamiento de los lazos de familia, y de la mayor parte de los desórdenes que minan la sociedad?.

    Demostrando la existencia y la inmortalidad del alma, el Espiritismo reanima la fe del porvenir, alienta los ánimos abatidos, y hace que se soporten con resignación las vicisitudes de la vida.

    Dos doctrinas se encuentran frente a frente: la una niega el porvenir, la otra lo proclama y lo prueba; lo mismo se dirige a la razón; la primera se limita a señalar el presente y anonada toda esperanza, la segunda consuela y señala el vasto campo del porvenir.

    El progreso de la humanidad tiene su principio en la aplicación de la ley de la justicia, de amor y de caridad, y esta ley está fundada en la certeza del porvenir. Quitad esta certeza, y quitaréis su piedra fundamental. De semejante ley derivan todas las otras porque ella contiene todas las condiciones de la felicidad del hombre. Solo ella puede curar las plagas de la sociedad, el hombre puede juzgar comparando las edades y los pueblos, ¡Cuanto mejoran su condición a medida que esa ley se comprende y practica mejor!. Si una aplicación parcial e incompleta produce un bien real, ¡Que no será cuando ella venga a ser la base de todas las instituciones sociales¡ ¿Pero, es esto posible ? ¡Sí!; puesto que si ha dado diez pasos, puede dar veinte y así sucesivamente. Puede pues, juzgarse el porvenir por el presente. Ya estamos viendo extinguirse poco a poco las antipatías de pueblo a pueblo; los valladares que los separaban caen ante la civilización; se dan la mano de un extremo a otro del mundo; mayor justicia preside a las leyes Internacionales; las guerras son menos frecuentes, y no excluyen los sentimientos humanitarios, se establece uniformidad en las relaciones, las distinciones de razas y castas van desapareciendo, y los hombres de distintas creencias acallan las supersticiones de las sectas, para confundirse en la adoración de un solo Dios.

    Por medio del Espiritismo la humanidad ha de entrar en una nueva fase, en la del progreso moral, consecuencia inevitable de aquél. La rapidez con que se Propagan las ideas espiritistas se debe a la satisfacción que ocasiona a todos los que las profundizan, y que ven en ellas algo más que un fútil pensamiento. Y como ante todo deseamos la felicidad, no es de extrañar que nos adherimos a una idea que hace feliz.

    Es muy cierto, si alguna felicidad positiva existe en el mundo, solo la creencia espírita puede proporcionarla. Ella nos dice que separarse del cristianismo es separarse de la justicia, que las religiones nada son por sí solas si la pureza de sus hechos no demuestran fielmente la grandeza de sus teorías.

    El Espiritismo es el editor universal que viene publicando la historia de los siglos; estudiemos en esa obra en cuyas páginas hemos leído algunos pensamientos que nos han hecho meditar profundamente, he aquí dos de ellos: en la Tierra es rnui fácil creerse sabio, pero es muy difícil el serlo. Es muy fácil seguir una idea por aprovechamiento propio, pero es muy difícil encontrar sabios que la defiendan cuando la idea entra en el periodo de las complicaciones sociales.

    ¡ Que profunda verdad ! muchos hombres notables creen en el Espiritismo, muchos sabios dicen confidencialmente a sus amigos que la comunicación de los espíritus es un hecho; pero... enmudecen... esperando tiempos mejores.

    ¡ Y quién mejora los tiempos sino los homhres ¡ La naturaleza nos dará nieves en el invierno, flores en la primavera, frutos en estío y en el otoño, pero nada mas y el hombre es el que ha de trabajar para mejorar las condiciones sociales, vivir en una atmósfera purificada por la civilización y en un terreno saneado por la fratemidad universal.

    ¿Y como se consigue esto?. Buscando la luz del progreso y sembrando la semilla del amor.

    Seamos sabios para admirar la grandeza del Eterno. Seamos buenos para glorificarle con nuestras obras. No olvidemos nunca estos tres grandes principios:

    ¡ La sabiduría absoluta solo el Omnipotente la posee ! ¡ El progreso es el hábito de la Divinidad!

    ¡ La caridad es el idioma de Dios !


Observaciones - GEAE

[1] La historia de este libro ya es, por si sola, un tema que merecería un articulo - ahora nos limitamos a observar que es distribuido gratuitamente como parte de una campaña de divulgación del Espiritismo en España - que empezó en 1972 y que ya distribuyó más de 40.000 libros - iniciativa de José Aniorte Alcaraz (del Centro Espírita La Luz de Caminho). La dirección del grupo de Orihuela es:

    Centro Espírita "La Luz del Camino"
    Calle Cádiz, nº 13 bis, Urbanización Montepinar
    Orihuela (Alicante) 03300
    España

[2] Muchos de nuestros lectores talvez lean esta afirmación de Amalia pensando que se trate de una limitación del conocimiento científico del siglo XIX - con una sonrisa talvez se acuerden de la moderna teoría del "Big Bang" - ¡ pero no se engañen !. Las modernas teorias de la creación tienen aún enigmas que no fueran resueltos, no solamente hay datos experimentales que apuntan para la necesidad de revisiones, como todas sus posibilidades filosóficas no fueran totalmente exploradas:

    ¿ Nuestro "Universo" local,  creado en el Big Bang es el primero o el único ?
    ¿ En este caso, de otros "Universos" - con sus proprios Big Bangs - nuestro Universo no seria solamente parte de algo maior ?
    ¿ Este conjunto maior - de todos los Universos creados - seria infinito y eterno ?  Alias, según las teorias aceptas actualmente, el tiempo empieza con el Big Bang - ¿ y antes de él ? ¿ y fuera de nuestro "Universo" local ?

    Por ejemplo, se lea la edición de la revista Scientific American de enero de 2001, que justamente trae una reportaje especial sobre las cuestiones con las cuáles se enfrenta la cosmología moderna


JESUS  Y  KARDEC:  Dos guias de una misma doctrina, Rosell  Alfaro  Martínez, Cuba[1]

    Es de notar como algunos espiritistas se entregan por completo al sostenimiento de enconadas discusiones sobre la cuestión de si el Espiristismo es o no cristiano, donde muchos llegan hasta pensar que se ofende con ello a la memoria del Codificador.

    Cuanta futileza, cuan livianos son eses seres quen sólo se complacen en discrepar sobre asuntos que nada provechoso aportan a la causa de la Doctrina Espírita, atendiendo más a un nombres que a su verdadero sentido, ocupándose de cosas que son tan insignificantes comparadas con la hermosa e importante misión que nos señala el Espiritismo; sólo ello es característico de personas de escasa instrucción moral y cultural, porque un nombre, un apellido es nada comparado com el inmenso cúmulo de enseñanzas que encierra la Tercera Revelación y por la cual tenemos tantas cosas interesantes y de mucho más valor por las que ocuparnos.

    El espiritista estudioso, sincero y humilde se da cuenta de antemano que la parte moral del Espiritismo no es outra que la de Jesús, pues no existe una que pueda igualarle.

    Por la razón de que muchos espiritistas faltos de conocimientos de la propia Codificación pretenden hacer ignorar la figura del Mesías como el modelo a seguir es que nos hemos propuesto com este trabajo, el dejar bien aclarado cuál es el verdadero criterio que al respecto el Codificador de la Doctrina Espiritista Allan Kardec ha expuesto en toda su obra, sobre sí es o no cristiana la Tercera Revelación, y, comenzamos primeramente el análisis de dichas obras con la cuestión nº. 625 de "El Libro de los Espíritus", en la cual Kardec preguntó a los Espíritus Superiores cuál es el tipo más perfecto que Diós há ofrecido al hombre, obteniendo la respuesta sintética:

    ¡CONTEMPLAD   A   JESÚS!

    ...Es para el hombre el tipo de perfección moral a que puede aspirar la Humanidad en la Tierra; Dios nos lo ofrece como el modelo más perfecto y la Doctrina que enseña es la más pura expresión de Su Ley...

    A pesar de la exactitud y de la claridad de la Codificación, de Kardec como su codificador, qué encontramos en estos momentos sino a personas que luchan y se sienten a gusto al proclamarse contra el calificativo de ESPIRITISMO CRISTIANO, aún cuando es el propio Kardec que con la colaboración de los Espíritus Superiores deja bien precisado a Jesús y Sus enseñanzas como el modelo del que debe guiarse el hombre.

    Haciendo un minucioso y bien conducido estudio de la Codificación Espírita, nos percatamos de los expuesto por Kardec en su obra "El Evangelio Según el Espiritismo", capítulo XXIV, punto 16, cuando dice:

    ...Lo mismo sucederá con los adeptos del Espiritismo, puesto que su Doctrina no es otra que el desarrollo y aplicación de la del Evangelio; a ellos se dirigen también las palabras de Cristo...

    Todas las restricciones de interpretación hace mucho daño a la unidad de la Doctrina al negarle su verdadera e indiscutible consistencia moral que no es otra que la de Cristo, por lo que Kardec en el Evangelio Según el Espiritismo, capítulo I, punto 7, nos refiere lo siguiente:

    ...Así como Cristo dijo: No he venido a destruir la Ley sino a cumplirla, el Espiritismo dice también: No he venido a destruir la ley cristiana, sino a cumprirla.

    No enseña nada contrario a lo que enseñó Cristo, pero desarrolla, completa y explica en términos claros para todo el mundo, lo que se dijo bajo la forma alegórica, viene a cumplir los tiempos predichos, lo que Cristo anunció, y a preparar el cumplimiento de las cosas futuras.   Es pues la obra de Cristo, que El mismo preside, así como la regeneración que se opera y prepara el Reino de Dios en la Tierra como igualmente lo anunció. (Génesis, capítulo I, punto 41).

    Si bien es certo que el Espiritismo como la Tercera Revelación no está personificado en ningún individuo porque es producto de la enseñanza dada, no por un hombre, sino por los Espíritus (El Evangelio Según el Espiritismo, capítulo I, punto 6), es también incuestionable que Kardec fue el Codificador aunque no su autor, por lo que cabría entonces el afirmar:

    ... Yo no soy espiritista Kardeciano, soy espiritista simplesmente ..., cuando no existe ningún inconveniente en llamarse Espiritista Cristiano, pues fue el proprio Kardec quien afirmó el siguiente: (El Libro de los Médiums, I parte, Capítulo III, Del método-ítem 28 y 30.)

    ...Los  que no se contentan con admirar la moral Espiritista, sino que le aceptan todas las consecuencias...  La caridad es en toda regla de proceder a la que obedecen; son los verdaderos espiritistas, o mejor dicho, los espiritistas cristianos...

    El propio Kardec reconoce y admite la esencia de la cual está revestida la Doctrina de los Espíritus:  la esencia Cristiana, por sus inigualables enseñanzas morales.

    Además, en "El Evangelio Según el Espiritismo", capítulo VI, punto 4, Kardec afirma lo siguiente:

    ...Jesús promete otro Consolador:  Espíritu de Verdad, que el mundo no conoce aún, porque no tiene la suficiente madurez para comprenderle y que el Padre enviará para enseñar todas las cosas y recordar lo que Cristo dijo...

    ...El Espiritismo viene en el tiempo señalado a cumplir lo que Cristo prometió: El Espíritu de Verdad...

    ...De este modo, el Espiritismo realiza lo que Jesús dijo del Consolador Prometido:  conocimiento de las cosas, que hace que el hombre sepa de dónde viene y a dónde va y porqué está en la Tierra...

    Entonces, ¿enseña la Doctrina algo diferente a lo enseñado por Jesus?   No, se fortalece y nutre de las sabias enseñanzas del Mesías.

    Hay muchas personas que dicen ser Espiritistas y se atribuyen la facultad de imponer sus puntos de vistas particulares, arguyendo de que entonces el Espiritismo en Oriente de tradición hindúbudista, será budista, en el Islan será musulmán, y que teniendo "El Evangelio Según el Espiritismo", tendremos así "El Corán Según el Espiritismo", eso pudiera ser así, pero lo que quizás no se han puesto a meditar tales personas es que el Espiritismo codificado por Allan Kardec no recoge como bien dice en "El Libro de los Espíritus", conclusión VIII:  "una moral diferente de la de Jesús"; entonces negar ello equivaldría a negar el Codificador, quien en su obra "El Génesis Según el Espiritismo", capítulo I, íten 42, nos dice:

    Se reconoce que el Espiritismo realiza todas las promesas de Cristo con respecto al Consolador Prometido...

    No hace Kardec en toda su obra alusión alguna sobre el budismo o el islamismo, sino sobre el Cristianismo.

    ¿Dónde pues, radica la confusión? Niega a una y estarás negando al otro diría yo en particular.

   Tratan de confundir las bases sobre las que se apoya el Espiritismo, aún cuando el propio Codificador, que no es más que un digno fiel defensor de la Doctrina de Jesus afirmó en un discurso en Lyon el 19 Sept. 1861 en la Revista Espírita bajo su dirección, (Anuario Espírita/95, página 28, punto 2):

      ...El Espiritismo al contrario, no tiene nada que destruir, porque se asienta sobre las mismas bases del Cristianismo; sobre el Evangelio; del cual no es sino su aplicación.

    Pero además nos dice:

    ...Por el Espiritismo, Dios viene a hacer un último llamado a la práctica de la Ley enseñada por Cristo:  la Ley de Amor y de Caridad. (El Espiritismo en su más Simple Expresión, Mensaje Fraternal, página 38, punto 32 final.)

    En "El Evangelio Según el Espiritismo", capítulo IX, punto 8, está muy bien explicado por Lázaro que la Doctrina de Jesús enseña por todas partes la obediencia y la resignación, dos virtudes compañeras de la dulzura.   La obediencia es el consentimiento de la razón, la resignación el consentimiento del corazón; las dos son fuerzas activas.

    Quien negase la obra de Jesús como complemento y base de la Doctrina Espírita estaría de por sí negando a Kardec, y ello nos daría un Espiritismo sin Codificación; pues según lo planteado en "El Génesis", capítulo I, punto 30:

    ...Se afirma que: El Espiritismo partiendo de las propias palabras de Cristo, como este partió de las de Moisés, es una consecuencia directa de Su Doctrina...

    Están errados aquellos que no poseen la debida preparación moral e intelectual para pensar, hablar y actuar en nombre de una Doctrina que no asimilaron en su verdadera esencia, porque como dijo el Espíritu de Verdad en "El Evangelio Según el Espiritismo", capítulo VI, punto 5 final, en Paris en 1850:

    ...Espíritas:  Amaos, he aquí el primer mandamiento; instruíos, he aquí el segundo.

    ...Todas las virtudes se encuentran en el Cristianismo:  los errores que se han arraigado en él son de origen humano; Jesús es el vencedor del mal...

    Cuanta belleza, cuanto derroche de dedicación y de respeto deposita Kardec en la obra de Jesús, no sólo Kardec sino los Espíritus Superiores que inspiraron al Codificador.

    ¿Porqué algunos se promueven queriendo afectar las bases sobre las que se sustenta la Doctrina Espírita con actitudes tan livianas, incoherentes y faltos de veracidad y de conocimientos?

    Por ello Kardec en su obra "El Espiritismo En Su Más Simple Expresión", páginas 39 e 40, punto 34, Mensaje Fraternal, expresó:

    ...En tanto la generación proscrita está por desaparecer rápidamente y una nueva generación surge cuyas creencias estarán fundadas sobre el Espiritismo Cristiano.

    ¿Y porqué el Codificador dijo eso?:

    Como moral, el Espiritismo es en su esencia Cristiano porque la que enseña no es sino el desarrollo y la aplicación de la moral de Cristo, la más pura de todas y cuya superioridad nadie discute, lo que constituye prueba evidente de que es la expresión de la Ley de Dios; y esta moral es para uso de todo el mundo. ("El Génesis", capitulo I, punto 56 completo, y "El Espiritismo En Su Más Simple Expresión", página 23. Como Moral).

    El Espiritismo sin la obra de Jesús no puede tener sentido, porque toda la cuestión moral de este brota de las enseñanzas llenas de sabiduría y amor del Divino Maestro.

    En el libro "Obras Póstumas", 2ª. Parte, libro de las previsiones, una comunicación obtenida en Ségur el 09.08.1863, a propósito de la elaboración de el "El Evangelio Según el Espiritismo", se anota lo siguiente:

    ...Se aproxima la hora en la que te será necesario presentar el Espiritismo tal cual es, mostrando a todos donde se encuentra la verdadera Doctrina enseñada por Cristo.   Se aproxima la hora en que, en la faz del Cielo y en la Tierra, tendrás que proclamar que el Espiritismo es la única institución verdaderamente divina y humana...

    Podemos entonces atribuirnos el derecho de criticar o de atacar a quien dice llamarse Espiritista Cristiano cuando el propio Codificador no reconoce en toda su obra otro guía, otro modelo, otra enseñanza que no sea la de Cristo?

    El Espiritismo está estrechamente ligado al Evangelio de Jesús, y si no fuese Cristiana la Doctrina, entonces carecería de sentido, pues el Codificador há dejado de manera precisa el asunto concluyendo en "El Libro de los Médiums" capítulo XXIX, último párrafo de que:

    ...El estandarte que enarbolamos muy alto, es el del Espiritismo Cristiano y humanitario...


Observación - GEAE

[1]   Este texto nos fue enviado por Rogério Coelho (Brasil) que mantiene contacto con los espíritas cubanos. El también nos informa que "nuestro hermano Rosell Alfaro Martínez pide, a quien pueda, que no deje de enviar material de divulgación del espiritismo: libros, revistas o jornales pues hay mucha carência de ellos en su pais."

    Dirección del Autor:

    Grupo Espírita Hermanos del Bien
    Rosell Alfaro Martínez
    Calle Máximo Gómez, 54 - Aptº. 2  (Altos)
    Saco y León, Bayamo, Granma
    Cuba  - CP: 85100


Verdad y controversias en torno de las enseñanzas de los espíritus, Ademir Xavier, Brasil

(Traducción al español - Juan y Conchi, España)
"La vanidad de ciertos hombres, que juzgan saber todo y todo quieren explicar a su modo, dará nacimiento a opiniones disidentes. Mas todos los que tuvieren en vista el gran principio de Jesús se confundirán en un solo sentimiento: el de amor al bien y se unirán por un lazo fraterno, que prendera al mundo entero. Estos dejarán de lado las miserables cuestiones de palabras, para solo ocuparse con lo que es esencial. Y la doctrina será siempre la misma, en cuanto al fondo, para todos los que recibimos comunicaciones de los Espíritus superiores." [1].
1- Introducción

    Todos aquellos que ya tuvieron la oportunidad de entrar en contacto con las páginas y conceptos espíritas difícilmente dejaran de preguntarse en cuanto a la naturaleza y a la validez de muchas de las informaciones traídas por los mensajeros espirituales.
En ese sentido, es relevante preguntarse en cuanto a los criterios de aceptación de las enseñanzas espíritas, sobre como debe ser nuestra postura delante de la propagación, divulgación y grado de validez de esas enseñanzas.

    ¿Será que un determinado concepto debe ser aceptado absolutamente, sin examen alguno, con exclusión de aquellos que por ventura puedan discordar de ello?

    ¿Será que, por otro lado, debemos siempre mantener una postura retenida, como que eternamente aguardando una ultima palabra o, lo que seria todavía más restrictivo, considerar tales enseñanzas como figuras dadas por los Espíritus en la imposibilidad de que nosotros los encarnados estemos lejos de más de lo que seria la verdad?

    ¿Cómo se da el consenso a través de una determinada enseñanza?.

    Tales cuestionamientos pueden parecer superfluos a una mente excesivamente práctica, mas están probablemente en la raíz de grandes males que afectaron a la humanidad. Sin duda, diversos estudios fueran hechos desde los principios del desenvolvimiento de la doctrina con Allan Kardec en torno de la validez y aceptación de las tesis del Espiritismo. En el momento histórico de la codificación, delante de la exuberancia de los fenómenos espíritas (al aparecer espontáneamente en muchas instancias simultáneamente), Allan Kardec llegó a la formulación del criterio de la concordancia universal de las enseñanzas de los Espíritus.

    En términos resumidos se trataba de la aceptación de una determinada tesis (en su mayoría relacionada a los principios básicos) cuando apoyada masivamente por los Espíritus a través de diferentes médiums en los más variados lugares. Volveremos a ese punto en la Parte 3  de este artículo. Esa idea recuerda vagamente los criterios de aceptación de conceptos y teorías dentro de las universidades e institutos de investigación científica. ¿No seria el caso de una cierta idea ser aceptada cuando apoyada igualmente por una variedad de departamentos científicos después de, muchas veces, difíciles y laboriosas experimentaciones?. Lo mismo se daría con los principios espíritas, ya que la fuente de estos son los Espíritus por medio de los médiums.

    La comparación no puede ser entendida indiscriminadamente pues no sigue de ahí que toda idea espírita deba ser siempre sancionada por el criterio de concordancia universal de la  misma forma que la aceptación de unos ciertos puntos de una teoría científica no precisa ser sancionada por un gran número de laboratorios, esto, aún, es apenas un punto de semejanza entre el espiritismo y las doctrinas de la ciencia común. La aceptación de los principios espíritas esta basada también en el sello de la racionalidad y coherencia que él presta a su visión del universo, algo muy en común con las teorías de las diversas ciencias que estudian la materia y sus manifestaciones.

    Pretendemos aquí enfatizar que tales desenvolvimientos colocan al Espiritismo en una posición impar en el escenario de las religiones actuales. Para ese fin, es muy interesante que recurramos a la historia con el intento de conocer mejor como eran aceptadas y valoradas las verdades por los pueblos antiguos.

    Analizando específicamente la historia de las religiones (para acercarnos lo más posible a lo que sería el objeto del estudio del Espiritismo), constatamos cual difícil y a veces sanguinolenta pueden ser las disputas por la aceptación de las ideas religiosas. En el caso específico de la religión católica-con la cual nos encontramos más próximos culturalmente- es nítida esa dificultad.

    Observando la historia de la iglesia, vemos como fue constante el interés del Plano Mayor en la liberación y engrandecimiento de la iglesia que, a menudo, se veía en brazos con discusiones muchas veces estériles y sin interés para las sociedades donde florecieran las organizaciones católicas. La gran consecuencia práctica de esos debates culminaba, muchas veces, con la muerte deliberada de tantos otros que llegaran muy cerca de la herejía. Quedó famosa, por ejemplo, la llamada controversia ariana en el comienzo del Cristianismo. Del historiador católico Eamon Duffy [2] tomamos el siguiente relato:

La consternación de Constantino en fase de las divisiones de los cristianos norteafricanos habría de redoblar cuando, teniendo depuesto Licino, el emperador pagano rival en el Oriente, el se mudó para su nueva capital cristiana la Nueva Roma, Constantinopla. Pues las divisiones de África nada eran en comparación con la profunda fisura en la imaginación cristiana que se abriera, en el Este, por iniciativa de Ario, un presbítero de Alejandría famoso por su austeridad personal y por la popularidad entre las religiosas de la ciudad. Ario fuera apartado por el obispo local por predicar que el Logos, la palabra de Dios que en Jesús se hiciera carne, no era el propio Dios, mas una criatura infinitamente superior a los ángeles, sin embargo como ellos creado de la nada antes de los comienzos del mundo. Él veía en tal enseñanza un medio de conciliar la doctrina cristiana de la Encarnación con la fe igualmente fundamental en la unidad divina. En verdad, esa idea, privaba al cristianismo de su afirmación central según la cual la vida y muerte de Jesús tenían el poder de redimir, pues eran acciones del propio Dios. Con todo, las verdaderas implicaciones del arianismo no fueran comprendidas de pronto, y Ario consiguió amplio apoyo. Maestro en propaganda, ganó la simpatía popular componiendo canciones teológicas para ser cantadas por marineros y estibadores en los diques de Alejandría. Escapando de los salones eruditos, el debate teológico irrumpió en las tabernas y en los bares del Mediterráneo oriental.

    ¿Cómo fue resuelto el problema de Ario? En verdad no hubo una solución definitiva. En la época la solución se materializó en el Concilio de Nicea (en el 325), convocado por el emperador. Todavía según Duffy:

Nicea fue el comienzo, no el fin de la controversia ariana. La derrota de los adeptos de Ario había sido impuesta por un emperador decidido a resolver rápidamente las cosas. Ellos fueran silenciados, no persuadidos, y, terminado el concilio, se reagruparon para contra atacar.

    Es hecho conocido de todos que Constantino consideraba la emergente fe cristiana una poderosa fuerza de aglutinación del imperio romano que estaba presta a desmoronarse. Por eso él veía con angustia el debate teológico interminable, por razones practicas, resolvió imponer una solución.

    La tradición católica (esto es, la convergencia de la opinión del clero y del laicato creyente en torno de la interpretación de ciertos puntos evangélicos a materializarse como dogmas) fue, por tanto, una lenta y encarnizada construcción que se desenvolvió hasta hoy, donde muchas veces el interés político y económico dictó una clara delimitación entre lo que sería la verdad y la herejía. No fueron pocos los movimientos de renovación católicos y de reformas (mismo antes del protestantismo en el siglo XVI) y, en la Edad Media, fueron considerados grandes los Papas que se dedicaran vivamente a ellos[2]. Los que se admiran de semejantes movimientos en la actualidad apenas desconocen la milenaria historia de la iglesia.

    ¿ Cómo eran entretanto, tomadas las decisiones en materia de fe?  ¿Dónde debería estar la verdad cuando dos partidos rivales se enfrentaban defendiendo cada uno su propia opinión? Esta era decidida oficialmente y con la esperanza para siempre sea a puertas cerradas, sea por la aclamación popular, por el voto de los obispos (concilium) o por la voluntad del Papa. En la practica la iglesia se vio obligada a revisar constantemente sus puntos de vista sobre conceptos marginales o centrales a la fe católica. Es importante tener en mente que la construcción de toda Doctrina Católica (y el aparecimiento de los movimientos de reforma) se guió en mucho por la necesaria manutención de la pureza doctrinaria de la creencia en Cristo. No fue sino en función de la sustentación de tal pureza que se erguirán los tribunales crematorios[2](la Inquisición) por Gregorio IX en el 1231. En ese sentido, la iglesia de Roma adquirió su fama a lo largo del tiempo por haberse propagandeado libre de herejías (principalmente delante del cisma con la iglesia griega) y guardiana de la fe de los Apóstoles.

2- Ejemplo de las ciencias

    Se comprende que en nuestra vida común estamos delante de situaciones que exigen una posición práctica delante de los hechos.
Cuando alguien dice: fulano esta casado mas tiene una amante más mayor, en general, la primera actitud no es la de la formulación de teorías que justifiquen o no la aceptación de esa verdad. Porque la verificación de ella es cosa tan ordinaria cuanto al propio hecho, su aceptación es muy simple. No se da los mismo, aun con ciertas nociones y concepciones del mundo que nos rodea.

    Mucho menos con aquellas que dicen respecto a la Doctrina Espírita. Una vez más recurrimos a ejemplos simples de la ciencia. La afirmación  la Tierra gira con movimiento circular en torno del Sol parece, si aplicamos el criterio de aceptación vulgar, una afirmación libre de ambigüedades.

    Nuestras mentes forman instantáneamente una idea perfectamente clara de su significado. Por más increíble que parezca, no en tanto, su validez no puede ser  deducida de la misma forma como en el ejemplo de la frase anterior. Ella no era ni un poco valida a los pueblos antiguos, por que no era bien eso lo que ellos constataban cuando veían al Sol levantarse y ponerse todos los días, en aparente movimiento circular alrededor de la Tierra. Ella fue la propia expresión de la verdad para Nicolás Copernico (1540) en su nueva formulación del sistema del Mundo. Para él,  la Tierra si giraba circularmente en torno del Sol.
 
 

    Ella dejó de tener validez para los astrónomos posteriores, en particular Johannes Kepler (1630) que descubrió que el movimiento, de hecho, no era circular mas si elíptico con el Sol ocupando uno de los focos de la elipse.




    Esa ultima conclusión de Kepler dejo de ser valida con Isaac Newton (1670) y su teoría de la gravitación universal.

    Para Newton (así como para toda la mecánica clásica que él fundó), el movimiento solo sería elíptico si en el Universo solamente el Sol y la Tierra existiesen.

    Desde que hay otros cuerpos ( no podemos olvidar la Luna) el movimiento pasa a ser perturbado. Muy aproximadamente la tierra giraría describiendo una roseta alrededor del Sol por causa del movimiento de presesión de los ábsides de la orbita descrita  por ella, en términos exactos si, aun, en el Universo, existiese otro cuerpo mas allá de la Tierra y del Sol, el movimiento de aquella jamás sería descrito de una manera simple. Una vez más, esa afirmación dejó de ser valida para Albert Einstein (1905), que descubrió los efectos relativisticos no despreciables.
 
 

    Para Einstein, todavía que no existiese ningún otro cuerpo en el Universo mas solamente la Tierra y el Sol, todavía así el movimiento sería el de una roseta con una presesión de los ábsides extremadamente lenta para la Tierra. La existencia de otros cuerpos no alteraría  mucho la descripción de Newton, aunque el movimiento se volviese todavía más complejo. Tal ejemplo nos muestra cual difícil es la descripción de la verdad relacionada al objeto de investigación de la ciencia ordinaria, la materia.

    La lección que se saca no es la de que cierta concepción anterior halla dejado de ser valida (decretada como herética en la visión por dogmas). Al contrario, las construcciones científicas presentes se fundamentan explícitamente en aquellas del pasado.

    Para nosotros la memoria de los antiguos astrónomos debe ser tan venerable cuanto a la de los más recientes. Mismo hoy en día, si quisiéramos construir un reloj de Sol por ejemplo, podemos perfectamente usar los conceptos antiguos que consideraban el Sol como girando en torno de la Tierra. ¿Existe error en eso? Delante de nuestra presumible ignorancia con relación a las cuestiones todavía abiertas en las ciencias, estamos ciertamente tan cerca de la verdad en cuanto a ellos.

    La verificación de este hecho no puede ser motivo aun para escándalo, ni para un descrédito para con las ciencias. Lo que se hace necesario es, una nueva concepción de aceptación de la verdad, bien como criterios de comprensión de las explicaciones científicas. La llave que permite esa nueva comprensión puede ser conseguida estudiándose un poco la historia de las ciencias así como los mecanismos por los cuales las concepciones científicas surgieran y han operado[3].

    Las teorías científicas representan las construcciones de raciocinio donde esas concepciones científicas se establecen. No es sino por el hecho de tales conceptos estar armónicamente integrados a las teorías que su aceptación se vuelve valida. Al otro lado de eso, las teorías deben ofrecer una visión consistente del universo donde tal fenómeno ocurre. Eso implica no solo en explicar aquel fenómeno particular, más también los posible efectos a él relacionados.

    Una excelente teoría debe, a otro lado de eso, ofrecer las bases para la previsión de fenómenos desconocidos. Por tanto, no es la autoridad de uno o de otro científico que fundamenta la ortodoxia en las ciencias (con sentido muy diferente de aquel usado por las religiones clásicas). Nunca la verdad científica habrá de ser decidida en reuniones de puertas cerradas, por la deliberación de concejos u organizaciones o basándose en la fama del científico más notable. Es verdad que la opinión de un gran científico a favor de una cierta teoría particular puede pesar mucho en la orientación de las investigaciones futuras, mas tal opinión no constituirá nunca la teoría.

3- Analizando el criterio de concordancia universal

    Si en la descripción de un simple fenómeno material somos obligados a hacer grandes concesiones de tolerancia para con aquellos que sustentan opiniones diferentes, imaginemos un momento la situación con los fenómenos y principio espíritas. Eso es particularmente fuerte si consideramos que el objeto del estudio del Espiritismo no está sujeto a la aprensión directa por los sentidos humanos ordinarios ni por cualquier aparato de medida. Eso no significa, aun que esos fenómenos estén condenados eternamente a ser inexplicables, mucho menos que seremos siempre impotentes delante de ellos.

    Lo que ocurre con el Espiritismo (que resulta en su independencia con las ciencias comunes) es que él trata de fenómenos por los cuales las ciencias no se interesan,  las ciencias estudian la materia y el Espiritismo el espíritu. Para asegurar el progreso principalmente moral del ser humano, se aguardó el lento, más inexorable, avance de la intelectualidad humana y el conocimiento espírita fue y ha sido revelado, en función directa de esas mismas necesidades morales.

    Delante de las dificultades humanas de conocer la verdad (como las ejemplificadas arriba), no es difícil concluir que existen claramente limites  la revelación espírita. La fuente primordial de la información espírita son los Espíritus ¿mas como se da la aceptación de esas informaciones por ellos propuestas?   En lo que dice respecto a los principios de la doctrina, existe un criterio explicito. Vamos aquí a analizar brevemente el famoso criterio de la concordancia universal  (CCU).

    La referencia principal sobre ese asunto es la introducción en El Evangelio según el Espiritismo[4], parte II, Autoridad de la doctrina espírita. Todas las citaciones de Kardec hechas a continuación fueron extraídas de esas referencias. Kardec apunta dos grandes razones de un criterio de aceptación de las informaciones espíritas:
 

  • (a) Garantía para la unidad futura del Espiritismo, con la anulación de las teorías contradictorias (Párrafo 14).
  • (b) Garantía contra las alteraciones que podría sujetar al Espiritismo a las sectas que se propusiesen apoderarse de él en provecho propio o acomodarlo a la voluntad (Párrafo 16). Tal criterio protege así los fundamentos del Espiritismo contra injertos, sea de parte de los propios Espíritus (menos evolucionados) o de los encarnados.

    La primera cosa que notamos es que el CCU fue un descubrimiento inteligente de Kardec delante del dificilísimo problema de la autenticidad de los mensajes de los Espíritus. Siendo así, él no es el resultado de la enseñanza de los Espíritus y, por tanto no puede ser tomado como un principio de doctrina. Analizando la referencia citada arriba, podemos decir que el criterio tiene tres principales fundamentos.

    El Espiritismo no es una construcción humana, o sea no es el resultado de una simple teorización en torno de observaciones y análisis de hechos. Los Espíritus tienen amplia libertad de comunicación, lo que anula la posibilidad de privilegios en la concesión de información espírita (lo que, de lo contrario, quitaría el carácter natural de la revelación espírita). Los Espíritus tienen diversos grados de evolución.

    Si la fuente de información espírita son los Espíritus, la validez de las mismas depende del grado de lucidez que ellos posean en relación a aquello que pretenden informar. De eso viene que ni todo los Espíritus están igualmente aptos a servir de fuente de información y de ahí inmediatamente, la necesidad de una selección de las mismas.

    Por razones didácticas, podemos decir que los tres fundamentos arriba posibilitan enunciar lo que llamaríamos de CCU débil:

Una garantía existe para con las enseñanzas de los Espíritus: la concordancia que exista entre las revelaciones que ellos hagan espontáneamente.

    Existen entre tanto condiciones operacionales (en relación al carácter de los  mensajes) para que el CCU sea valido. Esas por su vez se dividen en dos tipos: condiciones generales y condiciones especificas.

    Son condiciones generales:

(A) Todo lo que sea fuera del ámbito exclusivamente moral (Final del Párrafo 6)
(B) Comunicaciones que traten de los fundamentos doctrinarios: Se ve bien que no se trata aquí de las comunicaciones referentes a intereses secundarios (Párrafo 9).

    Al mismo tiempo, son condiciones especificas, (ver Párrafo 8):

(I) Que un solo médium reciba comunicaciones de diversos Espíritus;
(II) Que varios médiums diferentes (en un cierto grupo o en varios lugares) reciban comunicaciones de diversos Espíritus.

    Ocurre aun que si tanto en la situación (I) como en la (II) hubiera la incidencia de la obsesión, la aceptación del CCU débil no es posible. De eso resulta lo que llamaríamos del CCU fuerte:

Una sola garantía seria existe para la enseñanza de los Espíritus: la concordancia que halla entre las revelaciones que ellos hagan espontáneamente, sirviéndose de gran número de médiums extraños unos a otros y en varios lugares (Párrafo 9).

    Al CCU débil es también acrecentado la exigencia de repetibilidad geográfica y mediúmnica de una cierta información. Podríamos todavía adicionar una necesidad de confirmación temporal de información, esto es, de que una dada tesis referente a un principio se confirme a lo largo del tiempo. Eso ocurre diversas veces durante la codificación. Desde el punto de vista histórico, Kardec parece también el único a aplicar el CCU fuerte:

En la posición en que nos encontramos, a recibir comunicaciones de cerca de mil centros espiritas serios, diseminados por los más diversos puntos de la Tierra, nos hallamos en la condición de observar sobre que principios se establece la concordancia. (Párrafo 13).

    La razón de ser del CCU débil es que él parece ser valido desde que los médiums no estén bajo efecto de Espíritus mistificadores (obsesión, etc.). La exigencia del CCU fuerte fue cumplida plenamente en el momento de la codificación por cuenta de enorme abundancia de fenómenos espontáneos ocurridos en la época.

    Las condiciones generales enunciadas por Kardec (condiciones A y B) son de crucial importancia para entenderse la aplicación del CCU. De hecho, no tiene mucho sentido exigir un criterio de concordancia (sea por varios médiums o a través de varias instancias temporales) con las comunicaciones personales de Espíritus familiares por ejemplo. Sería así mismo ridículo exigir que los Espíritus se comunicasen por médiums diferentes después de ofrecer muchas veces pruebas indudables de que son ellos mismos que se presentan a determinados médiums. La especificidad del mensaje dicho así el grado de recurrencia al CCU. El grado de obviedad con que constatamos la concordancia de los Espíritus esclarecidos en la relación a las cuestiones morales es lo que fundamenta la condición general (A). Suprimir tal condición es equivalente a decir que el CCU (en la forma fuerte) siempre fue operacional con relación a las cuestiones morales. Parece así ser importante comprender exactamente lo que se entiende por puntos fundamentales y puntos secundarios, cosa que procuramos hacer a continuación.

4-Los que son puntos fundamentales y los que son puntos secundarios. Ejemplos.

     Por Doctrina Espírita entendemos el conjunto de principios fundamentales que sistematizan el Espiritismo, las reglas de aplicación de esos principios, las diversas situaciones y fenómenos en que él representa una alternativa lógica y racional de explicación.

    También a esta doctrina están asociados los diversos conjuntos de preceptos y reglas éticas que caracterizan lo espírita en la más pura acepción de la palabra. Por promover el progreso del alma humana, tales reglas fortalecen las relaciones de este con la Divinidad, de donde deriva inmediatamente el aspecto religioso del Espiritismo.

    De modo resumido los principios fundamentales del Espiritismo son:

  • Existencia de Dios. Dios aquí entendido como un ser existente de toda la eternidad, sin principio ni fin, todo poderoso y bueno. Sin intentar describir lo imposible, tales atributos son, digamos, los mínimos necesarios para la noción de la Divinidad.
  •  La existencia del Espíritu. El espíritu aquí es el principio inteligente independiente de la materia, el Espíritu no sucumbe ni desaparece frente a las transformaciones de esta, de donde se tiene la noción de inmortalidad del ser.
  • Evolución del Espíritu. A medida que el tiempo transcurre, el estado que caracteriza al Espíritu se transforma. Ese estado da, por ejemplo, a las características del Espíritu. De la facultad que el Espíritu tiene de interaccionar con la materia, él pasa por transformaciones que modifican su personalidad y características. Esa evolución lleva al perfeccionamiento moral del ser y de su inteligencia. En el hombre, el periodo de tiempo necesario para el perfeccionamiento es mucho mayor que el tiempo de vida medio de su vida material. De hay sigue como corolario de ese principio, la idea de reencarnación.
  • Comunicabilidad de los Espíritus. Es posible al Espíritu, desprovisto de parte material, entrar en comunicación con el mundo material por medio de personas dotadas de una facultad especial llamada mediumnidad.
  • Pluralidad de los mundos habitados. En el Universo son innumerables los mundos donde la vida es abundante, y los Espíritus, según semejantes principios, evolucionan y tienen su existencia más o menos material de acuerdo con el progreso alcanzado.

    Los principios fundamentales están todos ellos contenidos en las obras básicas editadas por Kardec. Esas obras también traen ideas secundarias que auxilian a la explicación espírita del mundo según los principios fundamentales. A otro lado de eso, varias literaturas espíritas contemporáneas también contienen innumerables obras que desenvuelven substancialmente la explicación de los principios fundamentales y, por que no decir, proponen principios secundarios nuevos. Ese hecho es permitido por el carácter progresista de la doctrina, y los que se empeñan en no aceptarlo están, de hecho, atrasando la marcha de ese progreso.

    Veamos un ejemplo concreto que nos auxilie en ese punto. Supongamos que un cierto Espíritu proponga una modificación en la ley de la evolución afirmando que la marcha de desenvolvimiento del Espíritu no es incesante mas que, en determinado punto de su vida mayor, sea permitido por ley al Espíritu estacionar. No es difícil ver que semejante idea se opone contra varios otros principios y lleva inmediatamente a una contradicción con la noción de libre albedrío pues, si al Espíritu le es posible estacionar, el no tiene por ley, ninguna responsabilidad sobre sus actos durante el periodo de falta.

   Tomemos ahora un ejemplo de una controversia en el movimiento espírita que ilustra bien las dificuldades de compreensión de los
princípios espíritas y del ensino de los Espíritos. Es la famosa proposición del elevado Espíritu Emmanuel sobre las "almas
gemelas" en su libro El Consolador [5]. Antes, conviria considerar una afirmación de ese Espíritu luego en la introducción
("Definicción") de su libro:

De otro lado de mas, nos encontramos en un plano evolutivo, sin que podamos traer a vuestro circulo de aprendizaje las ultimas ecuaciones, en este o en aquel sector de investigación y de análisis. Es por esa razón que solamente podremos cooperar con vosotros sin la presunción de la ultima palabra.

    En la cuestión 298 de El Libro de los Espíritus, Kardec cuestiona a los Espíritus sobre la idea de las almas gemelas, entendida como dos seres unidos desde su origen y predestinados a encontrarse fatalmente algún día. Se trata, sin sombra de dudas, de un punto secundario, ya que los principios fundamentales nada dice sobre la creación de los Espíritus (ver cuestión 78 de El libro de los Espíritus). Al otro lado de eso, las ideas de las almas gemelas no contradicen ningún otro punto fundamental.

    En El Consolador, Emmanuel por diversas cuestiones (desde 323-328, Tercera parte, Amor) reafirma la idea de las almas gemelas, entendida como seres que se buscan en la Eternidad y cuya existencia propicia al progreso a los Espíritus, ya que estos, cuando separados y caídos en el crimen anhelan por encontrarse, constituyendo eso un incentivo a su progreso. Emmanuel, de hecho, reconoce su ignorancia no solo en relación a la creación de los Espíritus sino también como se establece el vínculo afectivo entre ellos:

Para todos nosotros, los primeros instantes de la creación del ser esta sumergido en un suave misterio, así como también la atracción profunda e inexplicable que arrastra un alma para otra, en el plan de los trabajos, de las experiencias y de las pruebas, en el camino infinito del Tiempo.

    Entretanto, inquirido a examinar mejor sus puntos de vista, Emmanuel humildemente pide sea mantenido el texto original, llamando la atención para la complejidad del asunto. Ese Espíritu apenas quería decir que todavía estamos lejos de tener la pretensión a la verdad de un tema tan complejo. Por otro lado, si los Espíritus que auxiliaran a Kardec en diversos puntos de El libro de los Espíritus, afirmaran que la creación de los Espíritus esta sumergida en un profundo misterio, ¿Cómo podrían haber dado una respuesta definitiva a la cuestión de las almas gemelas? Nos parece, en ese caso, bien como en muchos otros, ellos habrían de estar igualmente lejos de dar una respuesta definitiva.

    De cualquier forma, el CCU en la forma fuerte no puede ser invocado en ese caso por no tratarse de un punto fundamental. Podemos tomar la proposición de Emmanuel como una opinión personal suya, a la conformidad con lo que vemos que ese Espíritu dice en la introducción de El Consolador. Entretanto, ciertos sectores del movimiento espírita extremadamente ligados a la letra y desatentos a las sutilezas de las ideas de verdad y enseñanza de los Espíritus (a aplicarse igualmente para las explicaciones de las cosas materiales), tomarán ese caso como un ejemplo más a oponer contra la pureza doctrinaria del Espiritismo que se imagina poder ser impuesta a toda costa.

5-Conclusiones

    No fue sino por una larga y difícil marcha que la Humanidad, con la colaboración de innumerables luminares de la cultura, inteligencia y moralidad, consiguió comprender que la noción de verdad solo puede ser formada dentro de bases estrictamente relativas. Acompañando el progreso de las religiones y de las ciencias (más notadamente de esas ultimas) se llegó a la conclusión de que las concepciones a respecto de las cosas y de los fenómenos del Mundo tienen una gran dependencia con las épocas, recursos de investigación y tendencias culturales de los individuos. En la etapa donde nos encontramos jamás podremos aspirar a la verdad absoluta.

    Dentro de la Doctrina Espírita, tales conclusiones son igualmente validas. Ellas sirven todavía más para reforzar definitivamente nuestra extrema pequeñez delante del universo. Se forma inmediatamente así la importante conclusión de la inutilidad de cualquier querella que se venga a formar alrededor de las concepciones espíritas, sean ellas fundamentales o secundarias. Si nos es posible cerrar la correspondencia con el pasado, digamos que la única herejía que se puede sospechar hoy en día es la de la sustentación de tales querellas con nuestros compañeros muchas veces dentro del propio movimiento espírita. Ella es anti ética y se opone contra todos los principios evangélicos que el Espiritismo sustenta abiertamente.

    Por otro lado, el sentimiento de impotencia delante de la verdad con relación a las muchas cuestiones profundas, no invalida en ningún punto los efectos incuestionablemente benéficos en nuestras vidas que la aceptación y practica de los principios espíritas- revelados en la medida que podemos comprender-pueden generar. De hecho, estamos tal vez muy distantes de comprender por bases racionalmente sólidas principios como el del amor, caridad y misericordia. La propia evolución donde nos situamos hoy nos da mucha más capacidad para sentir esos conceptos.

    Hay una base, si, muy sólida donde se establecen los principios y desenvolvimientos espíritas. Para conquistarla, el espírita debe abrazar con celo el estudio de la doctrina y desarraigarse un poco de las viejas concepciones. Eso significa garantizar coherentemente el contenido de las nuevas enseñanzas, compararlos a los antiguos, notar las sutilezas por detrás de las nuevas nociones aparentemente tan simples. Y nunca olvidar también que el mundo donde vivimos es de hecho mucho mayor que nuestras vanas concepciones pueden imaginar.

7 - Bibliografia

[1] Allan Kardec, "O Livro dos Espíritos", 71 edição, Federação Espírita Brasileira (1991).
[2] Eamon Duffy, "Santos e Pecadores, a História dos Papas", Cosac & Naif Edições Ltda, São Paulo (1998).
[3] Silvio Seno Chibeni, "A Excelência Metodológica do Espiritismo II", Reformador, Dezembro de 1988, pp. 373-378 (FEB).
[4] Allan Kardec, "O Evangelho segundo o Espiritismo", 104 edição, Federação Espírita Brasileira (1944)
[5] Emmanuel, "O Consolador", 4 edição, Federação Espírita Brasileira.



Preguntas

¿El Libro de La Verdad ?, María Pineda, México

Hola, a todos.

    Estoy interesada en adquirir los cinco tomos del libro: El libro de la verdad.
    Médium: María Amparo.

    Tengo algunos meses que estoy buscando este libro aquí en Guadalajara y nunce lo pude encontrar. Llamé a México y me dijeron que solo tenían el primer tomo y que no tenían servicio de envío foráneo.

    Por medio de un señor conseguí una copia de los dos primeros tomos (los únicos que él tiene). Que puedo decir, simplemente que la enseñanza vertida ahí es extraordinaria!

    No soy simpatizante de ninguna religión, y siempre mi actitud hacia ellas fue de desprecio y de rencor hacia el Maestro Jesús. Mi vida poco a poco ha ido cambiando, ya no siento desprecio hacia las diferentes religiones, simplemente mi actitud es de respeto. Hacia el Maestro estoy empezando a sentir un afecto muy bonito, hacia él y hacia sus enseñanzas.

    Esos dos primeros tomos que leí están cambiando mi vida para bien.

    ¿Cómo puedo adquirir esos libros? ¿Cuántos libros tienen del Maestro Jesús?

    El Maestro, sobre todo en el segundo tomo, hace mucho énfasis en que su obra se dé a conocer. Yo en lo personal desde que terminé de leer el primero tomo, sentí el impulso de cooperar en este deseo del Maestro.

    ¿Cómo podría ayudar a que su obra se dé a conocer?

    ¿Podrían darme una respuesta a mis inquietudes? Me despido de ustedes, agradeciéndoles que hayan leído mi correo. Gracias.


Estimada María,

        Infelizmente no conozco el libro que Usted procura, voy publicar su pregunta en el prójimo número del Boletín Mensajero Espírita y tal vez alguno de los participantes del grupo pueda ayudarla. Como hacemos normalmente, publicaremos la pregunta pero no la dirección electrónica (la respuesta viene para la dirección del GEAE) a no ser qué el autor de la pregunta nos autorice a hacerlo también.

        Saludos Cordiales,
        Carlos Iglesia



Noticias

E-mail de la FEE, Salvador Martin, España

    Hola Carlos Alberto, soy Salvador Martín, informarte que el correo de la federación espírita es Este endereço de email está sendo protegido de spambots. Você precisa do JavaScript ativado para vê-lo., por tanto está mal en vuestro boletín, además te informo de la existencia de un canal espírita de la federación, llamado Espiritismo_juventud, teniendo acceso a través de la página, http://juventud.nodos.com

    Sin nada más, un saludo cordial,
    Salvador


Programa radial en Puerto Rico, Vivien Mattei, Puerto Rico

    Saludos desde Puerto Rico y bendiciones en el nuevo año.

    Gracias por los hermosos mensajes que comparte con nosotros cada vez.  Le invito a sintonizar nuestro programa radial todos los domingos a las 12:00 del mediodía hora de Puerto Rico a través de la dirección electrónica www.radiopr740.com y visitar nuestro sitio en www.renacimiento2000.org.

    ¡Feliz Año 2001!



Editores - Este endereço de email está sendo protegido de spambots. Você precisa do JavaScript ativado para vê-lo.
Inscripción - http://www.geae.inf.br/el/inscripcion.html
Colección del "Mensajero Espírita" - http://www.geae.inf.br/el/boletins
Colección del "The Spiritist Messenger" - http://www.geae.inf.br/en/boletins
Colección del "Boletim GEAE" - http://www.geae.inf.br/pt/boletins
Pesquisa en las paginas del GEAE - http://www.geae.inf.br/el/search.html